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Los peligros de los videntes: evita la estafa
Los peligros de los videntes: evita la estafa
¡CUIDADO!

Los peligros de los videntes: evita la estafa

Los videntes deben de estar dados de alta a la seguridad social y pagar impuestos como todos los trabajadores. ¿Quieres saber si estás ante un estafador?

La videncia es un don que no se ha probado científicamente. No hay pruebas que lo certifiquen ni tampoco diplomas que prueben que alguien puede saber qué te pasará el día de mañana. Esto hace que quien cree en ella sea muy vulnerable ante ciertas estafas por parte de gente que no actúa de buena fe. No se puede probar que alguien sea un vidente o que leyendo las cartas pueda saber qué ocurrirá en el futuro y hay quien trata de estafar a las personas vulnerables.

Si estás ante un fraude, denúncialo Si estás ante un fraude, denúncialo

La videncia se basa en buena parte en una confianza, por parte de quien acude al vidente. Lo hace creyendo en que de verdad tiene un don para conocer el futuro y cree a pies juntillas lo que le dice, ya sean predicciones, ya sea realizar algún rito o entregarle cierto dinero.

De siempre se ha dicho que la videncia no funciona si no hay un intercambio económico de por medio, por mínimo que sea, lo que da pie a que nadie vaya a usar su don de manera gratuita y establezca unos precios, unas tarifas, en función del servicio que presta a quien se acerca a él. Además, tampoco se entendería que fuera gratis si al fin y al cabo, está prestando un servicio a un cliente.

El problema radica en que en ocasiones el vidente no es tal y lo único que busca es sacar un rendimiento económico de aquel que acude pidiéndole conocer el futuro. Si se encuentra con gente que realmente cree en la videncia y que bien por necesidad o por ansia está dispuesta a gastar mucho dinero usando sus servicios puede encontrar ahí una quimera de oro.

Hechos que nos llevan a desconfiar

Pero debemos cuidarnos, porque podemos encontrarnos con alguna gente que actúa de mala fe. Hay una serie de circunstancias que nos pueden llevar a desconfiar de que el vidente al que acudimos realmente lo es y que estamos siendo víctimas de un fraude al que hay que poner fin cuanto antes.

¿Estamos ante un fraude?¿Estamos ante un fraude?

En muchas ocasiones hemos visto anuncios pegados en las farolas con un número de teléfono ofreciendo sesiones de videncia o hemos recibido en el buzón propaganda ofreciéndose a echar las cartas. Esta y otra clase de publicidad en internet en la que únicamente aparezca un número de teléfono parece de por sí sospechosa. Si al llamar nos ofrecen quedar en nuestro domicilio o en una cafetería es para pensárselo dos veces.

La gran cantidad de gente que se dedica a la clarividencia de manera profesional cuenta con un espacio propio en el que atender a sus clientes, sea un local específico para ello o en una habitación de su casa. El organizar las sesiones en otro lugar puede ser síntoma de estar ante alguien que no va a leernos el futuro.

En caso de acudir a una consulta con alguien que aún no conoces o de la que desconfías es preferible no ir solo. Puedes pedir a un amigo o familiar que te acompañe y te asesore en el caso de que tengas dudas.

Si el vidente en cuestión se presta a echaros las cartas vía telefónica, sin veros físicamente, pregunta el precio de la llamada porque a buen seguro será con una tarifa superior a la normal. Fíjate en si es un 902 porque en ese caso puede pasarse minutos y minutos, incluso horas, hablándote del futuro por el mero hecho de incrementar tu factura telefónica.

¿Cuánto cuesta conocer el futuro? ¿Cuánto cuesta conocer el futuro?

Hoy en día internet es una gran fuente de información pero también una herramienta más para cometer estafas. Si contactan contigo vía mail asegurando ser clientes satisfechos de un supuesto vidente no te lo creas, ni tampoco si alguien contacta directamente contigo sabedor de tus problemas y ofreciendo ayuda a cambio de dinero. No lo creas porque no es de fiar.

Precio de las consultas

Como comentamos antes los servicios de un vidente no son gratuitos y cada uno establece la tarifa que considera adecuada. Aún así se puede determinar que los precios por una consulta de clarividencia se sitúan actualmente entre los 25 y los 75 euros. Raramente se ofertarán tarifas inferiores pero si os piden más de 80 euros por una consulta podéis estar ante una estafa o, al menos, ante una subida considerable de precios.

Puede darse la circunstancia de que el vidente te ofrezca una serie de servicios extras y complementarios a leer las cartas y que encarecen lo que has de pagarle. Pregunta siempre antes por el precio y si lo consideras abusivo declínalo educadamente. En caso de no disponer el dinero en efectivo si el vidente se presta a cobrar en especies, como por ejemplo joyas, recházalo porque seguramente te encuentras ante una estafa.

Evita la estafa de las videntesEvita la estafa de las videntes

Un vidente, al igual que cualquier otro profesional, ha de estar registrada en la seguridad social y pagar impuestos al estado derivados de la actividad que realiza. Por ello si le pide un recibo o una factura y se muestra reacio a dártelo es motivo de desconfianza, puede que estés ante una estafa porque está trabajando al margen de la ley y eso supone un fraude.

Acude a la policía

Ante la menor duda de que puedes estar siendo objeto de una estafa por parte de un supuesto vidente no dudes en acudir a la policía y dar a conocer los hechos para que los investiguen. Hay quienes por vergüenza no se atreven a denunciar estas situaciones, lo que en realidad permite al defraudador seguir actuando con total impunidad y sumar víctimas a sus estafas.

Cuando las autoridades son conocedoras de un fraude, sea relacionado con la videncia o cualquier otra área, tienden a alertar a la población para evitar más casos y también para poder dar con el sospechoso de fraude. Así que con tu denuncia estarás contribuyendo al servicio público.

En España la videncia no está regulada legalmente, pero sí se puede castigar la publicidad engañosa y el fraude con multas y, en ocasiones, con penas de cárcel.

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