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Cómo descubrir el color de nuestro aura
Cómo descubrir el color de nuestro aura

TU MUNDO INTERIOR

Cómo descubrir el color de nuestro aura

Por todos es sabido que nuestro mundo interior es todo un misterio hasta para nosotros mismos. Pero en Bekia te contamos cómo descubrir el color de tu aura para que te conozcas un poco mejor.

Conoce de qué color es tu auraConoce de qué color es tu aura

El aura es un campo de energía que desprende nuestro cuerpo y se encuentra a nuestro alrededor en forma de óvalo. Está formado por varias capas, cada una de un color, y es el color dominante el que nos define como seres espirituales, aunque la combinación de colores va cambiando a lo largo de nuestra vida según las circunstancias.

Respecto a la existencia del aura, muchos científicos han visto que nuestras células desprenden emisiones electromagnéticas, y son las que se han asociado con el aura, y es por medio de ellas por las que podemos conocer nuestro estado de salud y emocional interior. También se dice que esas radicaciones están conectadas con nuestra alma, y es esa la vía que nos comunica el estado interior. Por otro lado, existe la teoría de que no es más que una mera superstición, y que esas radiaciones no tienen significado espiritual. Todo dependerá de cómo lo interpretemos y el uso que queramos darle en nuestra vida.

Cómo conocer el color de nuestro aura

Percibir el color de nuestro aura, o el de otras personas, no es una tarea fácil. Hay diversas técnicas, que requieren mucha paciencia y constancia, como la técnica del péndulo o la meditación, pero aquí vamos a explicaros un ejercicio para verlo en nuestra mano con nuestra visión periférica, que es la más utilizada, ya que las manos acumulan mucha energía. Hay que tener en cuenta que se necesitan varias sesiones para poder ver el aura, así que hay que tomarlo como un objetivo a medio plazo.

En las manos hay gran energíaEn las manos hay gran energía

Primero hemos de realizar durante varios días un ejercicio de preparación, que si bien de esa manera no veremos aún el aura, sí que sentiremos la energía que desprende. Lo haremos en un lugar tranquilo, donde no tengamos distracciones, y nos sentaremos en un lugar cómodo. Cerraremos los ojos y respiraremos profundamente, aspirando por la nariz y expulsando el aire por la boca, de forma pausada y repitiéndolo 10 veces. Mientras lo hagamos, nuestra mente estará libre de cualquier pensamiento estresante, y cuando veamos que estamos completamente relajados por esta vía, podemos abrir los ojos y continuar.

Colocamos las manos con las palmas enfrentadas a una distancia de 30 cm una de la otra. Las dejaremos así unos 3 minutos aproximadamente, y después las juntaremos un poco para que estén a 20 cm. Mantenemos otros 3 minutos y las juntamos a 10 cm, y hacemos lo mismo hasta los 5 cm. Notaremos que la temperatura de las mano se eleva ligeramente, y también sentiremos una pequeña presión, es la energía del aura que empezamos a percibir. Repetiremos este ejercicio todos los días hasta que notemos claramente estos cambios, y podremos pasar a la siguiente fase.

Nos haremos con una cartulina de color blanco y otra de color negro. Colocamos una de las manos, la que elijamos, a unos 10-30-cm encima de una de las cartulinas, también la que prefiramos. Lo que haremos será fijar nuestra vista en un punto concreto de la mano, por ejemplo el nudillo del dedo corazón, que es el punto central. Aunque nuestra vista permanezca fija ahí, como si quisiéramos mirar a través de la mano, pero hemos de atender a nuestra visión periférica, es decir, lo que vemos alrededor de ese punto central, concretamente el contorno de la mano. Es algo complicado porque no estamos acostumbrados a ello, y puede llegar a marearnos un poco, así que el primer día lo haremos solamente durante 2 minutos: 1 minuto miraremos para la primera cartulina, después reposaremos unos segundos, y después haremos otro minuto con la cartulina del otro color.

Repetiremos este ejercicio todos los días, y a medida que nos sintamos cómodos podemos aumentar un poco el tiempo de exposición, pero nunca sin excedernos porque podemos dañar la vista y no queremos hacerlo. Seguiremos practicando hasta que seamos capaces de ver los colores del aura, principalmente veremos uno, que es el dominante. La capacidad para ver antes o después el aura depende de cada persona, incluso las hay que no son capaces de verla. Pero sí que podemos sentir su energía realizando el ejercicio que explicábamos previamente, lo cual nos ayudará a sentir un estado de relajación y bienestar muy reconfortante.

Entrarás en un estado de relajación y bienestarEntrarás en un estado de relajación y bienestar

¿Qué me aporta ver el color de mi aura?

El camino para hallar el color de la energía que desprende nuestro cuerpo tiene ventajas en dos direcciones: el fin y los medios. ¿Qué quiere decir esto? Por un lado, cuando realizamos los ejercicios de sentimiento y visión del aura, entramos en un estado de paz y relajación que nos beneficia en otras áreas de nuestra vida.

Tomarnos unos minutos al día para sentir la energía del aura nos ayuda a prepararnos para afrontar otras situaciones cotidianas, ya que supone una especie de recarga mental de la que saldremos bien fortalecidos. También ocurre cuando estamos buscando el color del aura, pues además de ejercitar nuestra capacidad de concentración, el mantener la mente en blanco nos libera de esos factores estresantes y malas emociones que nos bloquean en el día a día.

Por otro lado, una vez hayamos alcanzado el fin de ver el color de nuestro aura, podremos consultar qué significado tiene ese color dominante. Esto nos ayudará a conocernos mejor a nosotros mismos, así, en aquellos momentos donde no tengamos claros nuestros sentimientos o motivaciones en la vida, podemos intentar aclararnos por esta vía. También nos ayudará a cambiar aquello que no esté bien, por ejemplo, si vemos que nuestros colores son oscuros, es que hay algo bloqueándonos. Puede que sea esa situación que nos está agobiando, o quizá seamos nosotros mismos, que no estamos comportándonos correctamente.

Tendremos, entonces, que identificar esos elementos negativos de nuestra vida e iniciar un plan de acción para modificarlos o eliminarlos. La limpieza del aura se realiza desde nuestros actos, pues los efectos serán más estables en el tiempo. Veamos un ejemplo: quizá últimamente estemos siendo muy ariscos con las personas de nuestro alrededor. ¿Qué tal dedicarles una sonrisa y tratar de ser amables? Ya verás como tu aura empieza a cambiar a un color más claro.

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